sábado, 26 de mayo de 2007

¿Tirar la toalla?

Escuchaba a Rafo León hablar, la semana pasada, sobre lo poco que puede hacer la humanidad acerca de los evidentes cambios climáticos que azotan y afectan gran parte del mundo. Veía asombrado cómo proponía, sin más preámbulos, tirar la toalla y no hacer nada más que disfrutar los últimos años de vida que le queda al planeta.

Por suerte Rafo León no es más que un pseudo-periodista “aventurero” (lo pongo entre comillas porque eso de viajar en una 4x4 del año alrededor de carreteras y pasear por trochas para llegar a pueblitos totalmente civilizados no sé, aún, qué tanto aventurero puede ser). Igualmente, se jacta de ser gran admirador de las bellezas naturales del país (amenazados por el calentamiento global, por cierto) y con su programa promete promover la posibilidad de que nosotros, los peruanos, visitemos los recónditos pueblos “perdidos” de la sierra. No entiendo cómo él, que debería ser el primero en entusiasmar al grupo de señoras que leen la China Tudela en el Caretas a hacer algo por el planeta, nos propone tirar la toalla y dejar que los paraísos que defiende en su programa, desaparezcan en un par de décadas a las fauces hambrientas del ya nombrado y publicitado calentamiento global.

¿No será que el señor León tiene ya un contrato firmado con una televisora local para hacer otro tipo de programa? ¿Habrá tirado la toalla él para dedicarse a promover y conocer otro tipo de realidades que no estén amenazadas por la naturaleza y por eso nos invita a concentrarnos en otros asuntos? ¿Hablará de computadora quizá? ¿O un show de espectáculos?

Prefiero, realmente, que Macchu Picchu no salga elegido como una de las siete maravillas del mundo y que se utilice el dinero gastado en esas campañas para concientizar a la sociedad a poner su grano de arena para contrarrestar esta bien llamada epidemia que, así como dice Al Gore, “no está viniendo; ya está aquí”. Yo, por mi parte, no voy a tirar la toalla. Dedicaré todo el tiempo que pueda a realizar los cambios en mi vida para poder salvar este planeta del que hemos abusado tanto. Al menos así podré dormir en las noches sabiendo que aporté a que mis hijos disfruten de una vida ilimitada, así como yo la viví y la estoy viviendo.

Usted, señor León, tal vez debería dedicarse a tirar la toalla en otros aspectos, como, por ejemplo, escribir. Si estuviera en sus zapatos le daría la posibilidad de publicar libros a jóvenes literatos que no plagian el trabajo de otros y que, ellos sí, podrán disfrutar de un planeta que dure un poco más de lo usted propone. Al final y al cabo, a usted no le queda mucho tiempo, ¿no?

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